agosto 24, 2010

Los precios de un vino en un restaurante

El sobre precio que se paga por un vino en un restaurante puede parecer en ocasiones justo pero a veces desmedido. Sin embargo, antes de emitir un juicio, se deben tomar en cuenta una serie de factores que quienes ofrecemos este servicio, consideramos al momento de costearlo.

Al tratarse de vinos jóvenes no existen tantas complicaciones como cuando se ofrecen grandes reservas. En el primer caso son vinos que basta con verificar su añada (año en que fue cosechada la uva y producido el vino) para darse cuenta si tiene altas posibilidades de estar en buenas condiciones o no. Un vino joven conviene tomarlo antes de que cumpla 2 años de haber sido elaborado y realmente no es necesario dejarlo que envejezca una vez embotellado, al contrario, mientras mas pronto se consuma, mejor, ya que por sus características, no es posible guardarlos por mucho tiempo, aún en condiciones óptimas. Siendo así, se podrá comprar sin ningún problema durante todo el año siguiente a su elaboración (que se da en el mismo año de su vendimia o cosecha) a proveedores especializados con quienes se tenga la seguridad de que dan un adecuado manejo a sus productos.

En este tipo de vinos es muy raro que un cliente pudiera tener algo que reclamar al restaurante y prácticamente siempre, botella que se descorcha, botella que es consumida satisfactoriamente por algún comensal.

En la medida en que los vinos son envejecidos en barrica, requieren de un periodo de envejecimiento en la botella para lograr “pulir” los sabores logrados en la barrica. Este periodo no siempre se da en la bodega productora y es ahí donde puede venir el problema de que un vino haya sido mal manejado por algún distribuidor, llegando al restaurante en malas condiciones.

Este periodo de envejecimiento en la botella puede llevar varios años, sobre todo tratándose de Vinos Premium y, al final de cuentas, nadie quiere tener una inversión detenida esperando a que el vino esté en su mejor momento para ser consumido. La bodega lo saca al mercado lo más pronto posible, si bien es cierto que este tipo de vinos, en la mayoría de los casos pasaron un tiempo reposando en algún lugar oscuro en la casa productora. El distribuidor trata de desplazarlo pronto para poder recuperar su inversión y poder ofrecer buenos precios y, es finalmente el restaurante o en un caso particular el amante del vino quienes lo conservamos en las mejores condiciones para, en el momento justo, poder ofrecerlo a nuestros clientes o amigos.

Aún así, muchas veces todos estos cuidados no son suficientes para que un vino llegue en las mejores condiciones a la mesa de un conocedor y este, con todo derecho, podrá regresar la botella que no cumplió con sus expectativas. Además del tiempo que se tuvo el valor de la botella invertido, apostándole a que ésta estuviera en sus mejores condiciones, el restaurante pierde también el costo de la misma y la respectiva utilidad.

Este es el principal riesgo que corre un restaurante al momento de ofrecer vinos de calidad y es una de las principales razones del sobreprecio que conlleva el consumir una botella de buen vino.

Una buena opción que aumenta las posibilidades de que el vino que se consuma esté en su mejor momento y sin pagar un sobreprecio elevado, es traer una botella de su propia cava. Si se decide celebrar una ocasión especial o simplemente salir a comer o a cenar, se puede pactar con el restaurante esta modalidad que es cada vez más común.

El restaurante simplemente cobrará una tarifa por acceder a recibir esta o estas botellas para un consumo personal.

Esta tarifa, conocida como descorche, es algo difícil de calcular, si bien pudiera parecer bastante simple. El cliente tiene el privilegio de traer su propio vino para disfrutarlo con sus alimentos y el restaurante recibe un pago, principalmente por gastos indirectos, lavado y riesgos de uso de cristalería y pérdida en la venta de bebidas.

Al pensar en traer su propio vino a un restaurante, le sugiero que tome en cuenta estos comentarios:

1.- Asegúrese siempre que el restaurante permite a sus clientes llevar su propio vino.

Si bien esto es un servicio que ofrece el restaurante, hay algunos establecimientos que no lo tienen contemplado.

2.- Verifique si existen condiciones especiales.

El número de botellas que puede llevar un grupo, el no llevar un vino que el restaurante tenga en la carta, la posibilidad de llevar las botellas con anticipación, sobre todo los vinos blancos y espumosos que requieren ser enfriados, son detalles que conviene consultar antes de hacer una reservación.

3.- Conozca el precio por descorche.

Evítese sorpresas y consulte desde un principio el precio por descorche que cobrará el restaurante. Puede encontrarse tarifas que van desde $ 30.00 o $ 40.00 por persona, hasta $800 o $1000.00 por botella. Como se ve, el rango es bastante amplio y en la mayoría de los casos el sobreprecio va acorde con las características del vino, el tipo de lugar y la calidad del servicio. Asegúrese que el precio de descorche sea justo, considerando estos tres factores.

4.- No tema negociar el precio cuando se trate de situaciones especiales.

Si es un grupo grande o una celebración especial donde se va a llevar una buena cantidad de etiquetas de precios elevados, se puede negociar la posibilidad de pagar un descorche por persona y no por botella. De tal modo que Ud. no deberá preocuparse de pagar por un vino que acabó por no consumirse y con el que Ud. regresará a casa.

5.- ¡No olvide a su mesero!

Tome en cuenta que el descorche que Ud. pagó es para el restaurante, pero la persona que lo atendió verá mermada su propina al reducirse significativamente la cuenta por no incluir el precio de las etiquetas consumidas. Parte de lo que Ud. ahorró puede utilizarla para retribuir el servicio recibido. Su mesero lo agradecerá y Ud. puede estar seguro que tendrá un amigo más en ese restaurante.

En Manolo’s, nuestro principal objetivo es que Ud. se valla satisfecho. Si tiene Ud. en mente visitarnos y quiere traer su o sus propias botellas, con gusto las recibiremos y buscaremos que su estancia con nosotros sea placentera siempre.

Nos vemos en la próxima
Atte.
Manolo Lozano

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